La gente llega a este blog haciendo las búsquedas más peregrinas en Google. Para muestra, tres ejemplos: “cocinar una tintorera”, “estampado bolsas de pimkie“ y “colmillos en el paladar”. Extrañas peticiones al ciberespacio que los conducen hasta el blog de una colgada que hoy teclea sin sentido del olfato, con los ojos inyectados en sangre y sintiendo un dolor sordo a la altura de los riñones.
Me quejo un poco por vicio, porque lo cierto es que hoy me encuentro mucho mejor que ayer.
El Hombre adquirió anoche, en el locutorio de la esquina regentado por un nigeriano (selección la suya, por cierto, que ayer perdió ante Costa de Marfil en la Copa de África), un potingue ghanés (de ganador frente a Guinea Conakry) con olor a vibaporú y tacto quemón sobre la piel, que parece denominarse popularmente no sé qué de tigre. Armado con él, me regaló unas friegas entre pecho y espalda, con extensión al cuello y un lambuseo en la nariz, que me dejaron ardiendo por la fuerza del masaje, la intensidad del ungüento y la tendencia del Hombre a reírse de la baña que rodaba a los lados de mis vértebras bajo sus manos enormes. Total, que el invento casi no me deja dormir … pero desperté bien, aunque todavía mocosa y ojerosa.
Creo que la noche es tibia, porque tengo el termostato interno averiado. La luna está enorme en un cielo despejado, ya sin calima. Y mañana ponen a la venta, a las diez de la mañana, las entradas para Goran Bregovic. Histérica, le pido otra friega al Hombre, que mañana es un día para no flaquear, para luchar con la tecnología por la primera fila de butacas del auditorio con la secreta esperanza de que diez gitanos sarajevinos me escupan desde el escenario.
La noche es breve, igual que la dicha y los tarritos de pócima de tigre, así que a descansar y hasta mañana (especialmente, a todos los fans de las tintoreras y las bolsas de Pimkie y a todas las almas gemelas que portan un colmillo atravesado en el paladar). Felices sueños con música balcánica para todos.



Mucha suerte con las entradas.
Para mí, que la crema del tigre que te cura no es la del bote que compren en el locutorio… ajajajajjaaj
Se te echa de menos, con o sin flemillas… snif, snif…..
¡¡ Mejórate, cabra loca !!
Fallo técnico … Yo como una moto y se ponen a la venta mañana. Besitos a los dos.