Disfruto al descubrir cosas que expanden mi universo sensorial y mi conocimiento y África es un tema que me cautiva, lo mire por donde lo mire. Así que la tarde de hoy ha sido muy gratificante, gracias a una conferencia de Pompeyo Pérez Díaz sobre la música africana.
Primero porque los ritmos afrocaribeños y árabes ejercen, en mi caso, como anzuelitos invisibles que se me clavan en las caderas y de los que tiran tanzas igualmente invisibles que me levantan del asiento y dislocan la pelvis. Segundo, porque tengo colocados a Natacha Atlas, Khaled o Massuko en mi panteón sonoro particular.
Tercero, porque Pompeyo Díaz coló junto al Jarra Jarra de Rachid Taha impresiones desconcertantes y luminosas para los sentidos, como la llamada por tamtam a un hombre con mujer de parto a través de la selva, una nana colectiva pigmea, imágenes del soplo del infierno o, sobre todo, una canción improvisada por pigmeos baka en un arroyo, jugando con diferentes profundidades para lograr diferentes efectos sonoros, mientras cantaban, chapoteaban y se lanzaban al agua en bomba cuando se cansaban de improvisar melodías.
Cuarto, porque me enamoré de la pieza final de la conferencia: una mezcla de Bach con ritmos tribales de Gabón, aparentemente incompatibles a primera vista pero que lograba un efecto de particular y extrañamente armoniosa belleza en la práctica.
Y quinto, porque abandoné el auditorio de Casa África con la imagen mágica y surrealista de un grupo de pigmeos de concierto en una cascada, en lo más profundo de un bosque subsahariano, y sintiéndome feliz por habitar un mundo en el que hay parcelitas de vida donde todo es música y la música lo es todo.



Porca miseria! No pude ir y me lo perdí.
De lo (poco) que conozco me gusta la música de Mali (Tinariwen, Alí Farka, Diabaté, Amadou et, Afel), Marruecos (Jil Jilala, Nass El, la música Gnawa…) y Fela Kuti!
Si no lo has visto, te sugiero el primer capítulo del documental de Scorsese sobre el Blues: “Feel like going home”; va de la música norteamericana hasta África desvelando el vínculo que lo lleva a sus raíces.
También hubo música gnawa, de una señora argelina que murió el año pasado y cuyo nombre no recuerdo. Y darbuka y rebab y kora y marimba
De los que nombras, me gustan Alí Farka Touré, Amadou et Mariam y Fela Kuti y el resto de mi conocimiento de ritmos africano y árabe no tiene nombre y llega en las típicas recopilaciones de Putumayo. También me gustan Angelique Kidjo, Keziah Jones y gente más moderna. Y Sawt el Atlas y el rai en general. Y los griegos y los turcos, subiendo desde Egipto …
Buscaré el “Feel like going home”, gracias por la recomendación
Tsk, y yo aguantando estoicamente dos horas de música latina, canción ligera y boleros…. si es que no tengo criterio
Esta noche toca cena en el CAAM, por si te apetece