Estrenamos exposición en un ratito, con Angèle Etoundi Essamba. Se llama Desvelos y muestra a mujeres envueltas en velos, trapos, casi-burkas, paños, tules, vendas y encajes.
Las mujeres de Angèle son seductoras y hermosas: tienen las manos enfiligranadas con henna, los ojos cargaditos de khol y otros pequeños, sutiles gestos de coquetería, desde los piececitos morenos pedicurados que dejan su huella en la arena blanca de Zanzíbar al piercing en la barbilla.
Al principio me impactaban más sus imágenes en blanco y negro, llenas de fuerza, de máscaras y de texturas extremas.
Ahora, creo que me han vencido la sensualidad y la alegría de sus colores y la belleza del rabioso mar aturquesado que baña las costas suahilis. Hasta me parece intuir un rastro de fecalismo en sus fragmentos de playas de Zanzíbar: ese olor a estiércol al que te acabas acostumbrando y que te acompaña en Mozambique, por ejemplo, cuando atraviesas un paisaje paradisíaco bajo los cocoteros despelusados y los diminutos cangrejos ermitaño se lanzan a por tus pinreles desnudos en la arena húmeda.
Angèle me recuerda a los manglares, las casonas portuguesas coloniales en descomposición y las vivaces capulanas del mercado. A los pescadores cargaditos langostas y enormes peces luna. Al roce de la arena y los sargazos en el agua tibia del Índico.
Además, el denostado velo se convierte en algo digno, hermoso y sensual a través de su objetivo.
Escribo mientras escucho el tintineo de los vasos y la cubertería en el catering del patio. Fuera, la noche se cierra. Y en las salas de Casa África, luminosas como una mañana tanzana, una seducción como de hamman soñoliento y perfumando espera a ser descubierta.



Mataría por estar ahí, afirmo mientras como un triste bocadillo de tortilla con pimiento en la redacción y me mentalizo para soportar el viento helado que transita por el Paseo de la Castellana.
A los camareros asombraditos pongo por testigo de que la exposición merece una visita. Texturas, colores, luces y sombras casi te golpean.
La exposición magnífica; Angèle sublime.
Por cierto Angie, la entrevista con Angèle se publicó ayer…lunes.
La vi, Txema. Muchísimas gracias. Está hecha con mucha sensibilidad y más inteligencia