El sábado me encaminé hacia las cumbres de la isla, dejando al Hombre en el semáforo de la plaza de la Victoria, riéndole los ojos tras los cristales de espejo de las gafas, estilo policía neoyorquino con mala baba. Iba chulito, faltón en el cimbreo y la pose, desmelenando la cabellera a lo Samuel L. Jackson sin patillas. Como un Shaft impertinente.
Cuando regresé, tras pasear a los Gassama por media isla y quemar rueda Tejeda arriba y Fataga abajo, estaba frente al ordenador. Hacía test de autoescuela con la luz apagada y, al darle un beso y pasarle la mano por la nuca, percibí apenas un rastrojito de pelo áspero y breve donde antes había una orgullosa marea de suaves rizos negros. Constaté con horror que a mi Samuel gamberro me lo transmutaron en Wesley Snipes en Blade, marine sicópata, camello sin escrúpulos, chandalero nigeriano.
Sus grandes ojos tristes se me clavaron en la oscuridad cuando se me quejó de que le perpetraron alguna calva en la coronilla y de que invirtió toda la tarde del sábado en que le desgraciaran el totizo, además de pagar -y abría más los ojos de plato blanquísimo en la sombra- doce euros por la broma.
En solidaridad con el Hombre, esta mañana me encaminé al Muelle, a raparme radicalmente la melena asfixiadora de nucas y cortinilla ocular. Y al llegar a casa, cuando me echó la vista encima ese Wesley sin katana con el que convivo, se me carcajeó en la cara con una media luna perfecta de dientes blancos.
Me acordé entonces de cómo le acaricié amorosamente el cráneo el sábado y de cómo le mentí sobre las calvas y el resultado general del corte, al que todavía intento acostumbrarme. Y ganas tuve de meterme en la cocina, trincar el cuchillo más afilado y arrancarle los pocos ricitos ásperos que se le aplastan ahora contra el cuero cabelludo, convertida en una apache furiosa pelada para la guerra.



jejeje, yo probé la esquiladora este verano y desde entonces, a la que veo que empiezo a necesitar peinarme, otra vez al 3. Eso sí, no me hace falta ir al barbero, que ya me apaño con un poco de ayuda para repasar el cogote.
Y porque no me dejaron pasar del 0 hace un par de meses, que ya iba dispuesto al afeitado!
Al principio resulta raro, pero se acostumbra uno. Y, a que es divertido pasar la mano por una cabeza (casi) rapada?
Solo espero que el título del post no sea excesivamente descriptivo y te hayan dejado al hombre flojo…
Eso me gustaría hacer a mí: estilo Sinead O’Connor y sin pensar en el pelo unos cuantos meses. Pero creo que me quedaría fatal y la nariz ya alcanzaría volumen de Teide nevado.
Y sí que me gusta eso de pasar la mano por una cabeza rapada, con el pelito hecho un cepillo.
El Hombre está bien, pero todavía un poquito traspuesto. Es más una cosa de orgullo herido que de virilidad
Yo si quieres, te presto mi trasquiladora, pero para raparle los webos a El hombre… jajajajjaa, joder… qué falta de tacto jajajajjajajjaaaj
Yo que tú le dejaba sin “Minuto y Resultado” y Champions durante un par de semanas.
Jajajaja Sergio como se te ha ido la mano!