A partir de hoy, sobre las 20.30 horas, se escribe en el Cuasquías la que parece la última página del Matasombras. Uno de los padres de la criatura, Alexis Ravelo, afirma que ya no es necesario: que hay otros sitios, que la parroquia suele ser más bien pequeña y endogámica. Sólo queda en pie, de su programación, el memorial de microrrelatos en honor a Lola Campos-Herrero. Lo demás se lo lleva hacia el mar esta suave brisa que barre la calima de la ciudad.
Yeya, mi musa chunga, no se resigna. Ni yo tampoco, en realidad, aunque le dé la razón a Alexis y comprenda sus motivos.
Matasombras es un espacio literario minúsculo, pero diferente: gamberro, transgresor, tierno, alternativo. Donde escuchar a Juan Carlos de Sancho encadenando microrrelatos con descaro, abonada a una cerveza. Donde dejarse de artificios, engolamientos y pompas para mostrar el lado más amable, golfo o colega de letra.
Además, el Matasombras fue el lugar donde Lola me presentó los Salvapantallas, generosa como siempre, y donde la fotografié, borrosa y solitaria, leyendo cachitos de Generación XXI con su pelo convertido en aureola roja para su cara dulce, semioculta entre las sombras.
Espero que Alexis, Antonio Becerra y Toñín se lo repiensen. Y, aunque es cierto que a veces una querría ser sobrenaturalmente ubicua, como un supuesto santo, para tener la capacidad de acudir a tanto acto cultural apiñado en las noches de Las Palmas ... y aunque no pasara suficiente tiempo en el Matasombras ni empinara lo suficiente el chato de vino en su lindo, misterioso patio, que nos lo quiten poco a poco.
No del todo, no todavía, no de repente, no ahora.



Gracias por el afecto que hay en esta entrada, Angie. Pero ahora sé lo que es el día de la pareja en el Monopol, y, en cuanto encuentre una, voy a estar seguro de que no volveremos a montar Matasombras.
He estado leyendo los microrrelatos que has colgado últimamente. Debo reconocer que llevaba un tiempo sin visitarte (sabes que la infidelidad es mi deporte favorito). Pero prometo subsanarlo. Algunos de los nuevos textos los conocía. Otros no. Me gustan mucho y cada vez ahorras más palabras.
Te envidio, yo que no puedo librarme de las que me sobran.
Un besote.
Puede ser una pareja homosexual, que lo sepas
Hay que podar palabras, chico, que yo soy muy barroca y meto mucha cosa innecesaria en lo que escribo. Intento ser más simple, aunque cuesta una barbaridad y no sale con frecuencia.
Yo te envidio a ti, maestro con perilla
Besito.