Era un pueblo apegado a sus costumbres: lanzar cabras desde lo alto del campanario y a las mujeres díscolas desde el balcón de un cuarto piso.
abril 11, 2008 por Ángeles Jurado
Era un pueblo apegado a sus costumbres: lanzar cabras desde lo alto del campanario y a las mujeres díscolas desde el balcón de un cuarto piso.