Marcelo Ndong nos obsequió esta mañana con cuentos fang, como el de la amistad imposible entre el bebé león y la bebé cabra, enamorados, hermosos y condenados a la violencia de género y a la violencia de especie.
Era en el patio de Casa África, bajo un cielo a ratos amenazador y con el murmullo de las palmas y el agua de la fuente como acompañamiento.
Esta tarde, llegan tradición oral africana a través de las palabras de dos sabios, Lilyan Kesteloot y Lluís Mallart , y más cuentos de Marcelo Ndong.
Empieza una semana de infarto en el trabajo, mientras una ambulancia traslada a mi madre desde el Doctor Negrín a casa, con una línea en carne semiviva roturándole la rodilla.
Esta semana se celebra un homenaje a Lola, con la inauguración de su biblioteca en mi barrio. El Hombre se me da a los medios de comunicación, luciendo su media sonrisa de Burt Lancaster chamuscadito en un cuadrito de la página 27 de La Gaceta de Canarias. Ébano me espía, de reojo, en el sofá del salón, a falta de medio centenar de páginas para finiquitarlo por segunda vez. En mis ratos libres, charlo con Don Rafael, proyeccionista de lujo en Don Pío Coronado, y confabulo con Eduvigis y Dobrina para una velada especial en el CAAM. Me apunto en la jornada fotográfica del 10 de mayo, por Mesa y López, con Nenito y espero que Yeya. Comprendo que Diego fue, en otra vida, un curioso y desinquieto gremlim. Apilo en un rincón de mi mesa cosas que enviar por correo -libros para José Curtó y José Carlos Cataño- y documentos de vital importancia, como la solicitud de acceso a la Escuela Oficial de Idiomas. Garrapateo microrrelatos en mi moleskine, picada con Ruymán o con Alexis o con Trini.
Y todavía quedan necesidades como comer y dormir y pasar tiempo entre los brazos del Hombre. Y más libros, alguna película, música. La compra. Los amigos, la familia, los padres. Pensar. Descansar. Imaginar. Adivinar las formas y el destino de las nubes.
¿Cuántas vidas caben en un sólo día?



Marc ha sido el guapo del periódico hoy.
Sí
Y no es amor de esposa
Porfa, no te piques que me destrozas. Ya no hay quien te haga sombra, joer. jejejejejejeje.
Ya vi al Hombre en la Gaceta. Él siempre elegante al par que discreto. Animal mediático, que se llama.
Un besote para los dos.
Gracias, Alexis, guapo. Le doy el beso multiplicado de un animal mediático a otro. Mucha suerte con todas las presentaciones, todas las ferias del libro y todo el trabajo. Arribadellos