No te irás a la cama sin aprender algo nuevo cada día.
Como que “ño”, expresión de sorpresa casi inconmensurable en el acervo lingüístico canario, viene a ser el nombre, en la cultura fang, de la siseante, ondulante y escamosa serpiente. Algo que da un giro de 180 grados a mi percepción de las campañas publicitarias de Hiperdino, por ejemplo, poniéndome en la piel de un fang patidifuso, porque un montón de blancos se dedican a circular festivamente por un hipermercado, metiendo latas en un carrito y cantando el nombre del temible reptil con una sonrisa de oreja a oreja.
O como que en algunas culturas africanas la gente se pone poéticamente eufemística y bautiza el sexo de mujer como “el punto donde se unen las dos piernas”. Algo que yo rebautizaría como “la secreta caverna donde se unen los muslos”, en nuestro caso, y, en el caso masculino, como “el bache/la colina/la montaña/el majestuoso Teide donde confluyen tus peludos aductores, mi amor”.
Hoy espero encontrar un rinconcito para seguir picándome con Ruymán y me preparo para celebrar el Día del Libro garrapateando microrrelatos en mi moleskine y sacando fotos a los cuentacuentos. Tocan Boni Ófogo y Agnès Agboton, que también es escritora.
Feliz día.
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