Su caso era especialmente complicado.
Todo el mundo sabe que la mitad de la personalidad viene dada por el nombre y la otra, por el signo astrológico y los ascendentes.
Él debía responder a los dictados de tres de los primeros y de un infinito cuajado de constelaciones.



Escuché tus microrrelatos en el último matasombras en el Cuasquías. Textos que me gustaron muchísimo.
En un despiste de dardos, esquivé la primera tanda y te encontré, je.
Qué bueno leerte. ¡Son buenísimos!
Un beso.
Me alegro de que te gusten, Dina. Fue un placer escucharte en la voz de otro. Besito