Se lanzará desde el trampolín una vez más. Como hace cientos de veces cada día, desde que era un niño, durante los inacabables entrenamientos.
Los expertos le consideran un nuevo Greg Louganis y los jurados de todo el mundo valoran especialmente la forma limpia en que su cuerpo penetra en el agua clorada, como si fuera un cuchillo de carne, y el arrojo con el que se pega, cada vez más temerariamente, al borde de la piscina.
Nadie sabe que su valor esconde pánico, que es un falso tritón de piel dorada, que jamás aprendió a nadar.


