El Hombre habla por teléfono con Francia, con Kabila. Alegan de fútbol, su segunda religión. Esperan que el Chelsea, que se enfrenta al Manchester en la final de la Champions, arrastre por el piso a los verdugos del Barça. Votan por que Drogba destroce la portería enemiga como ayer.
En el sillón, a ratos, yo leo las Breverías de Lola.
En su momento, leía su blog con fruición y asiduidad, pero reconozco que me perdí bastantes entradas también. Ahora acabo de leer una línea donde coloca juntas las anatomías perfectas de Viggo Mortensen y Charlize Theron, en un pequeño diccionario moderno.
Me la puedo imaginar, anclada a su ordenador, tecleando con la sonrisa perenne en los labios y las gafas reflejando el brillo amable de sus ojos, siempre curiosos y siempre plácidos, optimistas. El ruido del mar se cuela por la ventana, las gaviotas chillan. Quizás la calima tapa la ciudad con un fulard de color tierra. El tiempo se ha detenido y todo es pura literatura, ideas y palabras a borbotones y una carrera personal con la muerte, de la que poca gente era consciente.


