Harriet Robinson
Mayo 9, 2008 por Ángeles Jurado
Hoy empecé la mañana bien.
Me desperté con el Hombre, a las seis y media, y degusté con auténtico placer unas pocas breverías de Lola durante una media hora. Me duché y caminé alegremente, siguiendo mi rutina habitual de saludos, hacia el trabajo: sonreí sucesivamente a los dos caniches de la entrada del parque Don Benito y a los vigilantes, a la abuela y la nieta que esperan por la guagua en la cabina frente al bingo, a los obreros que se chillan mutuamente en la esquina del parque de las cucas y al mecánico de Juan Carló, con su aire rumbero y su jaula llena de canarios.
Atravesé las calles empozadas en sombra bajo un cielo diáfano, silbando algo de Goran Bregovic. Y, al llegar al despacho, me dio tiempo a sonreírme, compasiva, con las desventuras de Majorero, el burro que no empuja en Tejeda, antes de meterme en internet.
Quería escribir algo rapidito antes de empezar la jornada laboral, pero me atropelló la realidad y allí me quedé, intentando sobrellevarla.
Ahora, una vez finalizada esa misma jornada laboral y antes de subirme a una 30 pachorrienta, de gira por la ciudad alta con Muriel Spark, aprovecho para verter unas pocas palabras en el ciberespacio sobre “La tortuga de Darwin”, una obra que disfruté, con el corazón en un puño a ratos, ayer a la vera de Nenito.
Advierto -para empezar- que amenaza por momentos con tornarse “Dogville”, tratado por excelencia de la crueldad y mezquindad humanas cuando nos ponemos en las manos de otro.
Una vez advertido, anunciar que está insuperable Carmen Machi, con su vocecilla y sus gestos de quelonio centenario trasmutado en viejita chepuda, de nariz judaica. También están estupendos sus adláteres, dispuestos a vender a sus propias madres por fama, prestigio y, sobre todo, fortuna. Entre tanta gente tan humana, la peor catadura moral, para mí, es la de la santurrona enganchada al anís El Mono, que despotrica de ateos y evolucionistas, defiende a dios y, con el mazo dando, se dedica a explotar al prójimo sin complejos.
Una moraleja que no conviene olvidar: todo empieza por las palabras, las palabras mal utilizadas marcan al otro como diferente y nos fijan objetivos a destruir, pervierten la realidad, contaminan el mundo, socavan la memoria y destrozan el futuro. A los hechos me remito, en la página 20 de La Provincia de hoy y por boca de un ejemplo perfecto: Roger Deign , edil del PP en Teguise, que mejor haría en coserse los labios o convertirse en tortuga (algo imposible, por otro lado, ya que se trata del bicho más sabio de la creación … la tortuga, no Deign).
Tengo otra moraleja que Nenito no comparte y que me repito desde el momento en que escribí sobre una malvada hipotenusa: no hay que fiarse de la gente de ciencias ![]()



¿El Deign ese es el tipo del centro de inmigrantes al lado del campo de golf? Lo oí esta mañana en la radio y hasta el taxista se indignó…
“Las palabras matan. Las palabras señalan a la gente que ha de morir”. Sé que lo apuntastes, esdrújula, no me vengas ahora con la gente de ciencias…
Carmen Machi se sale. Tremenda. Inmensa. Muchísimas gracias por averarme.
Precioso, ese primer párrafo.
Lo apunté, sí, morenito
Y sí es el del centro de inmigrantes junto al hoyo del campo de golf.
Lo bien que le vendría a este hombre un viaje sin retorno a su lugar de origen, ya que él también es inmigrante. Aunque no es un muerto de hambre ni el portador de enfermedades salvo el racismo, parece. Claro que el racismo no mata al organismo en el que se instala. En todo caso, a otros organismos diferentes
Un viaje a su lugar de origen no, lo que le hace falta es un viaje, pero en la cabeza, a ver si se arregla…
Y yo tampoco me fio de la gente de ciencias, lo que pasa es que se me olvida de una vez para otra y vuelvo a caer…
Beso!
También hay mala gente entre los de letras, mira al Naipul ese, pero hay algo de romántico perdedor en el que se decanta por la filología clásica en vez de lanzarse al mundo de la contabilidad o las finanzas. Opino.
¿Y qué me dices de los que somos de letras, recalamos en un banco -números, números y más números- y acabamos regresando a las letras?
Cuanto menos, un poco “mareaos”.
Buena gente que entró en contacto con el Lado Oscuro, Ruymán
Puedes ser Luke o Anakin Skywalker