Era un ser casi mítico para mí, más sorprendente que la Medusa o la sangrienta diosa Kali. Su testimonio sobrecogía como el de Oduduwa, sus poderes eran comparables a los de un Thor dominador de tormentas salvajes.
Se trataba, en fin, de un semidios que pagaba la última letra de su hipoteca al día siguiente.



“I’m the urban spaceman, baby, I’ve got speed, I’ve got everything I need.
I’m the urban spaceman, baby, I couldn’t fly, I’m a supersonic guy.
I don’t need pleasure, I don’t feel pain, if you were to knock me down, I’d just get up again.
I’m the urban spaceman, baby, I’m making out, I’m all about.
I wake up every morning with a smile upon my face.
My natural exuberance spills out all over the place.
I’m the urban spaceman, I’m intelligent and clean, know what I mean.
I’m the urban spaceman, as a lover second to none, it’s a lot of fun.
I never let my friends down, I’ve made a boop.
I’m a glossy magazine, an advert on the tube.
I’m the urban spaceman, baby, here comes the twist:
I DON’T EXIST!! “” (Neil Innes)
Y es que las ciudades están llenas de gente que no existe, algo fascinante. Conozco a una persona (una ex-amante que además es amiga, una compañera de trabajo.. ya de por sí eso es extraño) que cumple una condición realmente única. Otra de esas personas que no parecen posibles: pagó su piso a tocateja.
Tardó meses en poder comprarse una cama, todo es cuestión de prioridades.
¿Un piso a tocateja?
Que se quiten Dickens, Viggo Mortensen y el Wyoming, que ya tengo un ídolo de verdad al que venerar
El mero hecho de ver a Charles Dickens, Viggo Mortensen y al Gran Wyoming en una misma lista me parece fascinante. No se me ocurre una sola cosa que tengan en común. Aunque tal vez se trate de que ninguno de ellos vive-vivía de alquiler.
Te iba a decir que los tres me hacen reír, pero eso no pasa con Viggo. Ni los tres me despiertan bajas pasiones en los refajos
Pero lo cierto es que los tres tienen mi devoción por diferentes motivos