Cuando murió, su mujer le dejó como recuerdo un par de frases desaprobadoras sobre una colega, demasiado teatral y con ínfulas de escritora.
Por simple nostalgia, él hizo aquellas frases suyas y se dedicó a cultivar, a modo de duelo, una antipatía feroz hacia aquella juntaletras aficionada.



Es cierto. Los amigos son más difíciles de regalar.
Los amigos se hacen y, a veces, no se dejan hacer
Los enemigos son más fáciles de cultivar, heredar, tomar prestado, etc.
Como la vida misma. Yo me he visto odiando a gente a la que ni siquiera conozco. Así de permeables y/o empáticos somos…
Ahí te he visto, muchacha. Y la de gente que nos cae mal al leer el periódico, además.