La cosa va de nombres propios de mujer y de un texto con el que estoy totalmente de acuerdo y que se puede leer aquí.
Puntualizo desde esta esquinita del mundo que también creo que el dolor es, normalmente, más intenso cuando más cerca te toca la tragedia y que comprendo que, en esta isla, nos afecte especialmente el caso del JK5022. Sin embargo, también afirmo que la muerte que a mí más me duele entre las víctimas de ese vuelo no es la de un canario, si no la de una vecina de mi ciudad que procedía de Madrid y, por extensión, la de toda su familia, abonada a la zeta.
Con Elvira coincido especialmente en que la batalla por chupar cámara de los políticos es totalmente despreciable y que patrimonializar el dolor, ponernos a competir por ver quién sufre más, es un pasatiempo estéril y triste.


