Que viva Stieg Larsson. A las seis casi de la mañana, mientras Marc se duchaba, peleado con la grifería fálica, me acabé su Män som hatar kvinnor .
Al principio no entendía ni el título (Los hombres que no amaban a las mujeres en español) ni las constantes referencias, al principio de cada capítulo, a las estadísticas de violencia de género en Suecia. Después, todo cobró sentido.
Me parece un gran libro, muy bien estructurado, con mucha información, extremadamente adictivo y muy ameno, aunque me sobra la justificación del amor de Lisbeth por Mickael. Creo que Larsson hace un excelente trabajo psicológico con ellos dos, pero -IMO- sobra tanto floripondio sobre el impacto emocional que supone él para ella y un cachito de la idealización del señor Blomkvist.
En mi opinión, claro, de lectora entusiasta y escritora mediocre y aunque también entiendo que es necesario subrayar lo extraordinario de que Lisbeth le deje entrar en su pequeño, cerrado, único y marginal universo.
Aunque es muy dura, me parece excelente la parte de Lisbeth Salander y su administrador sicópata. Sobre todo, su venganza. Sin duda, ella es el gran hallazgo de este escritor: la antiheroína total.
Y me engancha la suequedad de Stieg Larsson: sus referencias a sitios, su ética periodística, su interés en el feminismo y las cuestiones de género, el aspecto cívico, el tuteo, la normalidad bucólica bajo la que se esconde un infierno. Algo tan a lo Henning Mankell y al mismo tiempo tan único como la tragedia existencial del alma eslava, por ejemplo.
Ahora cambio de continente y me voy a Mozambique, con Teolinda Gersao. En la variedad está el gusto, clamo.



¿Escritora mediocre? Nena, tú vales mucho. Tus cabras con tutú lo atestiguan.
Tiempo al tiempo.
Yeya, te quiero
Suscribo lo que dices respecto a la relación psicológica entre los dos protagonistas, tan dispares el uno del otro.
Yo voy por el segundo tomo: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, más que nada para saber de lo que hablo cuando critico un libro o un autor.
A nivel personal, opino que el supuesto morbo de tener un amigo yonqui, negro, camello, homosexual, etc. es una moda que da un toque de liberal, nada más falso en la realidad de los “Triunfadores”.
La chica vengativa, tatuada, feminista y lesbiana, con problemas sociales protegida por el “Triunfador Social” Un ejemplo vivo de cómo debería ser el periodismo. Algo a lo que aspiramos todos durante estos tiempos de estafas millonarias por parte de políticos o empresarios.
No por ello deja de ser una buena novela, con un argumento bien construido, mejor documentado y de constante ritmo.
Tan solo es una opinión. Esta segunda parte me está gustando más.
Besos Edu