La recomendación del día es Ramata, de Abasse Ndione, mi lectura obsesiva del momento. Básicamente, porque es una novela bien hecha que no se queda simplemente en una obra decente, fruto del buen oficio del autor, las construcciones semánticas cuidadas y una buena trama.
En mi modesta opinión, la calidad es algo objetivo. Si algo está bien hecho, bien escrito o bien interpretado, se nota, se puede apreciar. Otra cosa bien distinta es que emocione, que interese, que enamore. O que tengamos la capacidad necesaria para comprender la bondad de ese algo.
Ramata se aprecia como una novela bien construida, pero también emociona y absorbe. Además de ser una historia de suspense redonda, cumple con la función por antonomasia de la novela negra: criticar al poderoso, retratar lo más turbio de una sociedad.
En ella, se codean el político corrupto, la policía aficionada a la tortura, la millonaria sin escrúpulos, el sicópata de barrio marginal, el aprovechado listillo, la carne de cañón y el buen hombre con principios contra el trasfondo de una sociedad donde el dinero lo puede comprar y ocultar casi todo, donde casi todos tienen su precio.
Además de fascinar con su rico fresco social, Ramata mezcla historia y leyenda y presente y pasado, con inteligencia y originalidad. Para mí ha supuesto el descubrimiento de Senegal, tan lejos y tan cerca y tan interesante en sus logros, su modernidad, su oscuridad y sus lacras.
Así que recomiendo leerla, aunque más que referirme a una madame Bovary africana, yo hablaría de una Lady de Winter senegalesa, quizás dibujada así, quizás infeliz en el fondo, pero pura egolatría, manipulación y ausencia de culpa. Una auténtica perdición para los hombres.


