Que al final es más una invitación que otra cosa, al estilo Ricardo Melchior con Obama (por cierto, Barack, un besito de Kurt Elling, que ayer casi te dedica su concierto en el Auditorio):
“Viggo querido, te propongo que te vengas a ver un partido de la Unión Deportiva, que dicen que provocó -siglos ha- que el San Lorenzo se encerrara en los vestuarios del Estadio Insular hasta que les prometieron que no les metían más goles.
Déjame que te invite a un derby en Siete Palmas, heladitos los tres (se viene Marc, mi Hombre, futbolista también y amigo del Valencia, el Vecindario y el Barça) bajo una enorme nórdica y cuatro bufandas. Llevaré, a modo de señal, el tapergüer con papas arrugadas nadando en el mojo de mi madre. También el libro de Emilio González Déniz donde explica todo lo que esos cobardes del San Lorenzo no te han contado.
Si quieres, te compras tiras de calamar quemado, que apestan y tienen textura de chicle. Y prometo solemnemente mantener a lobas como la Lupe a una distancia prudencial, siempre que mi integridad física no corra peligro.
Te confieso también que hace un tiempito te habría servido de nórdica, calamar seco y bufanda, pero que he sentado la cabeza en el hombro de Marc. Lo lamento, sí, pero estoy felizmente casada, harta de esperar que llegaras a lomos de un caballo y con la espada haciendo un tirabuzón sobre tu fleco mal cortado”.



Si va a haber calamares secos tú tranquila, que ya me ocupo yo de mantenerme a distancia. Que cada cual tiene su Kriptonita. A mí me amenazas con semejante peste (y con una cuca o dos, sobre todo si son de las volonas) y desaparezco.
(Viggo, si estás leyendo esto, ofrezco perdición de la de toda la vida. Ni fútbol, ni papas arrugás, ni bufanda, ni marido. Cama de lagarta mala y ya)
Las cosas que hay que oír…
))))
Ya me habían dicho que me pasase por aqui, que había otra enamorada de Viggo!!! Aún no me he recuperado de haberle tenido a 10cm mios en el estreno de Alatriste y ni siquiera tener mi cabeza apoyada en otro hombro servirá para controlarme la próxima vez, jajaja.
Lupe, nunca mejor dicho lo de lagarta mala, eso es competencia desleal
Silvia, besicho
Dulce … ¿diez centímetros??? Yo habría sufrido una apoplejía en el acto!