Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto. Las desea hermosas: con curvas blandas y sonrisas de acogida.
Para otras cosas, se reconoce un esclavo de los tiempos modernos, obsesionado por la comida dietética, el gimnasio y la privación.
Lo cierto es que se rumorea que a Don Perfecto le gusta recompensarse por sus castigos diarios en la cama.
Dicen que allí disfruta acariciando tripas palpitantes y escotes generosos y, en sus noches más locas, dando de comer con sus propias manos a su amante de turno, con la gula pintada en los ojos .
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Preséntamelo…
Todos deberían ser así … o más, por lo menos.
De todas formas, no te quejes, abusadora