El viejo sapo se concentra en su haiku, con un murmullo de hojas flotando sobre sus saltones ojazos. La vida, excepto por ese rumor, es un plácido silencio.
El árbol parece un punto rubio, diminuto desde el espacio. Encara la ladera despejada, aspirando el olor a hierba fresca, a caléndula, a ganado que ramonea tras la loma y a charcas infestadas de musgo y libélulas de colores metálicos.
“Me dejaron solo en esta esquina de lo que antes era un bosque y hoy es una pradera vacía”, se queja el susurro de hojas color caramelo.
El sapo también se queja para sí. Es tan viejo que no puede atrapar a los mosquitos que son ahora los reyes del llano, desnudo a golpe de hacha y aliento de fuego provocado.
“Neblina antigua
muta en arpillera
que nos distancia”, croa el verde bardo sobre su piedra, sin despegar la mirada del leñador que remonta la loma con la sierra posada en el hombro.



Sigues convirtiendo las palabras en andamios de flores. Concisa y sorprendente.
Me encanta el mensaje que das a tu Blog.
Colgué un Óleo con un relato, ambos relacionados con la solidaridad con África. Quizás te guste leerlo. No tengas compromiso.
http://eduardblanco.wordpress.com/2009/03/09/africa-manga-africa-despierta/
Continúa escribiendo así.
Un Abrazo
Me ha gustado mucho el aliento poético del microrrelato. Como hacía tiempo que no colgabas nada, pensé que habías dado carpetazo a tu faceta literaria. Nos tienes a tus lectores en un sinvivir. Espero que siga en marcha esa recopilación de cuentos. Eres una campeona de las letras. Te lo dice alguien que empieza en esto de juntar palabras. Ya me gustaría hacerlo la mitad de bien que tú. Besos.
Muchas gracias, Eduard y Antonio
No estoy escribiendo demasiado porque tengo muchas cosas en la cabeza y porque intento cerrar encargos que espero que se transformen en pequeñas intervenciones en libros y en libros propios algún día. Prometo que trabajo, no tanto como debiera, pero lo hago.
Y les animo a que sigan así, embelleciendo el ciberespacio y las vidas de otra gente.
Besitos.