El Avatareño me censura el que mi agenda adelgace (como secopalo, que diría mi abuela) al tiempo que mi circunferencia se expande. Cierto hasta valga la redundancia el punto, clamo, mientras hago rotar mis hombros para relajarme y practico la respiración superficial y acelerada apropiada para las contracciones.
Si sigo leyendo fotocopias sobre diarrea infantil y cáncer de mama, practicando ejercicios de suelo pélvico mientras sigo Numb3rs, con clases de preparación al parto y visitas a la matrona, trasluchando en la piscina dos días por semana, esforzándome en el control de esfínter y buscando roperos infantiles por medio Sureste, a Estivill y Kegel pongo por testigos de que no llego viva (ni cuerda) al parto.



Hola Angie! Tras dos semanas en El Hierro y en plena mudanza a Agüimes, me asomo a tu blog a ver cómo te va y veo que continuas en pleno -cada vez más- apogeo barrigón.
Sigue respirando que te vendrá muy bien y disfruta de esta etapa en la que nada importa más que tú, tu deliciosa barriga y, algo también, tu hombre. El resto del mundo está en otro plano…pero se alegra mucho de saberte feliz.
Un beso. Susi.
Oiga… que no… que no era esa la intención.
Precisamente era la contraria… se lo advertía porque una vez que su circunferencia tienda a desaparecer no podrá, directamente, tener agenda.