A ver lo que da de sí esta nueva intentona. De momento, para empezar, un microrrelato de una serie que estoy comenzando ahora. El proyecto se llama Maternidades y, de momento, me está saliendo un poco oscuro. Y además, nada más comenzarlo, ya me tiene bloqueada. Esto de la maternidad sólo me incita a escribir mínimos poemitas babosos sobre el olor a leche de mi niño y cómo me pierdo en sus ojazos … damn it!
Ahí va:
Sus ojos volaban hacia las encimeras, los rieles de las cortinas y las molduras. Eran capaces de detectar a los demonios chinos que conferenciaban sobre la librería y a la pequeña viuda negra en plena labor de tejido. También podían localizar al siniestro grillo que anunciaba una muerte en la cocina.


