¡Acelera!, le animaron sus colegas a gritos.
Él soportó con estoicismo sus relinchos de risa y hasta un pataleo furioso, que sonaba a carga de caballería contra los indios.
Midió la distancia hasta ella, sobria, elegante, toda de azul. Y cuando se decidió a avanzar, garboso, tropezó y se derramó a los pies de la bella.
Julieta no lo dudó: de un salto se plantó junto al caído, lo envolvió amorosamente en sus ocho patas y hundió los quelíceros en su abdomen.
Mientras, los colegas de Romeo le silbaban improperios desde la seguridad de una hoja de morera lejana.



¡¡¡Qué bestia y qué hermoso!!! Ahora entiendo lo de las marcas que tiene el pobre Marc en la barriguita.
Por cierto, ayer fui a ver a tu amado Viggo en THE ROAD: la película es muy buena y también muy dura. El Sr. Mortensen borda el papel, como siempre.
Besos.
UNA INVITACIÓN
http://latierradelapiedranegra.blogspot.com/2010/02/poesia-y-anarquia-xii-encuentro-de.html
Muchas gracias, Daniel. Te envío un correo electrónico ahora. No sé si se trata de un error o de una invitación realmente, pero lo de viajar en este momento no es factible. De todas formas, como te decía al principio, muchas gracias.