- Entonces es martes, seguro, por lógica – me siseaste, hecha una furia.
Y para demostrarlo abriste de par en par las puertas de tu viejo armario de teca. Dentro, efectivamente, se encontraba Pierre, tu amante de los martes, intentando mimetizarse con un traje de noche de lamé amarillo.
Nos saludamos con un gesto y sonó el clic de la llave de tu marido en la cerradura, puntual, como cada mediodía.
- Sólo vine a decirte que nuestras citas del sábado están canceladas – mentí- Me apunté en un curso de escritura creativa.
Lo último que me llevé de tu alcoba fue la mirada de piedad y comprensión de tu marido.



Me gusta, suerte en el concurso.
Suerte en el concurso…
Un saludo indio