La bautizaron Dalila, era la quinta de su estirpe. Tenía una sonrisa ladina y predilección por las tijeras de plata, las columnas de estilo corintio y las esposas forradas con terciopelo rosa. También se había hartado de los tipos cachas, con melenas leoninas. Perseguía a un elemento enclenque, medio cantautor, llamado David.
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Evolución
Publicado en Microrrelatos el marzo 13, 2010 | Deja un Comentario »


