Se disculpó y me prometió no volver a hacerlo. Parecía sincero, incluso avergonzado. Se le arrebolaba la cara que ya empezaba a difuminarse ante mis ojos.
- Demasiado tarde – le contesté, sin rencor.
Nunca pude saber de qué se sentía culpable. Supuse que de sus infidelidades constantes o de sus mentiras durante nuestra convivencia. Pero también podría ser de la tercera puñalada, la que me segó a un tiempo femoral y vida, aquella mañana de primavera, en Botsuana.
Yo he conocido esta historia y de juro que es bonita como la vida misma.
pero nadi dijo que la vida es de color rosa, solo es la vida que dá muchas vueltas para terminar en la vida de otra manera. Teo.
Me gusta mucho lo que escribes y cómo lo haces. He descubierto tu otro lado del que siempre he sospechado. Eres buena persona y sé feliz a tu manera.
Gracias, Teo
Deberia intentar dormir y vivir en paz con el mundo y tu realidad. La infidelidad esta en el fondo de toda relación, solo hay que buscarla y la encontrarás. Cada uno busca rellenar los vacios de su existencia, compartirlos es un consuelo que ayuda a seguir sonriendo y creciendo. Superando las colinas y los valles de cada jornada. Recuerda la utopia de la vaca que vuela. Es verdad. Es una utopía.