Laurent me contó que Lemona se casó con Jude en su ciudad de origen, Benin City. Ella era una secretaria hija de campesinos, empleada en una pequeña empresa manufacturera. Él, un carpintero habilidoso, flacucho y sociable. Jude la preñó, como las lluvias de otoño a las nubes que se encaraman en los rascacielos de Lagos.
Desesperado, cruzó el continente hasta salirse de él por Canarias y recaló en Vecindario, donde consiguió trabajo, papeles legales y una hipoteca. Laurent y él se cruzaron en el momento en que Jude necesitaba alquilar una habitación para hacer frente a las exigencias de su banco y Laurent necesitaba un techo estable sobre su cabeza. Tras quince meses de convivencia, a Jude se le reventó el corazón sobre el suelo recién pagado de su salón. Acababa de solicitar la reagrupación familiar.