Se cepilló su fleco rubio con precisión y observó en el espejo lo bien que le sentaba su vestido turquesa, a juego con sus ojos, sin manga y elegantemente cortado por encima de sus blancas rodillas. Acarició el gancho de la percha, satisfecha. Estaba segura de que ése era el día: esa noche conocería a su padre de la independencia africana.
Colette
julio 17, 2012 por Ángeles Jurado
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