Mi primera lectura del año es un poco deprimente, pero clarificadora y muy interesante. Es una obra del suizo Jean Ziegler titulada El odio a Occidente, en la que da cuenta de un proceso de alejamiento entre Occidente y el Sur que parece irreversible a principios de este siglo. Según Ziegler, este proceso se da por la arrogante y brutal esquizofrenia de Occidente y por el odio frío y razonado del Sur .
La esquizofrenia proviene del doble rasero y la hipocresía. La democracia y los derechos humanos funcionan dentro de un estado occidental, pero sólo de boca para fuera en el resto del mundo. Además, me atrevería a puntualizar que no siempre y no para todos en Occidente y me remito a la cantidad de ciudadanos que va quedando excluidos por el camino, empezando por los inmigrantes en situación irregular o colectivos como el gitano en Francia y la creciente población parada y empobrecida.
En el Sur, Occidente habla de democracia y derechos humanos, pero aplica la ley de la jungla, la brutalidad económica y política más salvaje, la prepotencia.
Por otro lado, el Sur observa lo que sucede en Palestina o en Darfur, en Irak. Lo que sucedió durante la trata de esclavos y el colonialismo. Lo que hacen las instituciones de la “comunidad internacional” o dejan de hacer en función de los intereses de Occidente. Y eso provoca ira, rechazo y lo que Ziegler denomina un odio razonado y frío.
La combinación de la esquizofrenia occidental y el odio del Sur da lugar a que los países del Sur empiecen a bloquear las instituciones internacionales (véase el Tribunal Penal Internacional en el caso de Sudán y Bachir), algo que Ziegler ve negativo en algunos casos. También da lugar a que gente como Evo Morales busque su propia manera de ejercer el poder, en un estado pluriétnico y donde los derechos humanos y el bienestar de los gobernados sean la premisa fundacional, al contrario de lo que ocurre ahora en Europa.
Ziegler ve la esperanza en gente como Morales, que reniegue del tribalismo fanático y gobierne para sus ciudadanos, no para las multinacionales de turno. En las antípodas de Bolivia sitúa a Nigeria, con elecciones fraudulentas que son aceptadas por Occidente sin un pestañeo pues sus élites están al servicio del poder económico y político occidental.
Ziegler fundamenta la ceguera suicida de Occidente en el “fracaso” del comunismo y aboga por un entendimiento antes de que sea demasiado tarde.
Hoy empiezo Traficantes de información, de Pascual Serrano, sobre el conglomerado bancario, empresarial y político que está detrás de las grandes plataformas mediáticas y de opinión en España.
Para empezar el año con la dosis de indignación justa y necesaria.